En busca del Oasis

Hay muchos motivos para sentarse un momento a pensar en varias cosas, yo soy de las personas que siempre reflexionan mucho, me gusta ser así.

La curiosidad ha sido mi compañera desde que tengo memoria, y también la soledad como buen hijo único.

Mi curiosidad, de cierta forma ha marcado mi vida, así como la soledad, que no considero que sea mala para mí ni para nadie. No intento combatir mi soledad, sin embargo, me gusta aproximarme a veces a las personas, disfruto bastante escuchar lo que tengan que contarme, aprendo mucho de dichas pláticas, para un ser solitario como yo, es genial ver el mundo a través de los ojos de otra persona.

Aunque me cuenten disparates escucho atentamente, es lo que me hace aproximarme a sus vidas, lo que me mantiene en contacto con el mundo real, de otra forma, como lo hace un globo, estaría flotando a la deriva en medio de mis fantasías infantiles y cuentos estelares de algún planeta lejano a muchos años luz de distancia de aquí.

De hecho, a pesar de ser un ser torcidamente solitario, me gusta la buena compañía, lo difícil al menos para mí, es encontrarla. Hay mucha gente en el mundo y muy poca gente interesante, sin ánimos de sonar mamón o antisocial (que en realidad tengo bastante de lo segundo y poquito de lo primero). Lo difícil es encontrar seres que me dejen maravillado, atónito de curiosidad y cuando eso pasa me da mucha emoción conocer más sobre tal persona. En cierta forma me siento como un ser que absorbe todo lo que puede de las personas interesantes. Es gracioso saber que a la gente le encante platicar sobre sus vidas y sus problemas pero pocas veces se interesan en los tuyos, ¿no te ha pasado? a mí sí y mucho.

En realidad no me interesa que alguien me pregunte o no sobre mi vida, a mí me encanta preguntar y a menudo soy como un entrevistador, me gusta ver la reacción de las personas, como cambian sus gestos, sus miradas, como se contradicen, o saber que tanto saben mentir o si dicen la verdad, o como transmiten sus miedos, sus alegrías y experiencias de todo tipo mientras hablan. Las personas interesantes son como el oasis en el desierto de la soledad, sí, eso son para mí. Le dan un giro a todas mis ideas, me hacen tener muchísimos puntos de vista y muy variados.

Gracias a la vida que tengo excelentes amigos y todos ellos, en definitiva, entran en mi clasificación dorada de interés, aunque también hay personas que no son mis amigos y son interesantes, incluso hay gente que me parece odiosa y repugnante y no por eso dejan de ser interesantes para mí.

No es que sea un omnisexual (aquél que le da a todo ser animado y no animado) que quiera con todas las personas que me interesan (de hecho soy bastante heterosexual, tengo novia y soy muy feliz con ella) sólo me intereso en sus experiencias de vida porque de esa forma aprendo mucho y no siento como si estuviera perdiendo mi tiempo en una plática sosa y aburrida. ¿A veces no te pasa que sientes que alguna conversación es una pérdida de tiempo? Si te pasa a menudo es porque estás en el solitario desierto en el cuál yo me encuentro varias veces, pero no te preocupes, encontrarás tarde o temprano el oasis del que hablo y te sentirás con muchas ganas de saciar tu sed de conocimiento. Aunque ten cuidado, podrías ser sólo víctima de un espejismo o ilusión. O a poco no te ha pasado que pensaste que alguien era maravilloso(a) y luego dijiste “Es un(a) idiota”.

Siempre recomendaré que escuches atentamente a las personas que te rodean, quién sabe, a lo mejor alguna persona puede ser tu oasis y te tranquilice su inteligencia. Juntarte con personas inteligentes, hace mucho bien. Juntarte con gente aburrida, da dolores de cabeza y ganas de huir.

Si con algo de esto te sentiste identificado ya somos dos, ¿lo ves? no estamos tan sólos en el universo, los de nuestra bizarra pero adorable especie.

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~ por Diego Alexandros en 13 de octubre de 2011.

Una respuesta to “En busca del Oasis”

  1. ¡PAREMOS EL DESIERTO!

    Las civilizaciones convirtieron la vida
    Del bosque en un desierto, pero ha llegado el día
    De hacer de los desiertos exuberancia viva
    Y repoblar los yermos que la erosión arruina.
    Los bosques que nos quedan, aun a pesar de heridas,
    Sean recintos sacros, banquete de la vida
    Con mantel verde y mesa de fiesta y alegría,
    Cobijo umbrío y fresco de las cadenas vivas:
    De fauna multiforme y plantas variopintas.
    Entre la masa arbórea de esmeralda vestida
    Mil pájaros etéreos encuentran su guarida,
    Moscas, gusanos, ranas, sapos, culebras, víboras,
    Zorros, liebres, conejos, mariposas esquivas,
    Grama, tomillo, espliego y plantas arbustivas…
    ¡Retiraos, incendios y personas mezquinas!
    ¡Paremos el desierto! ¡Brindemos por la vida!

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