Reflexión

Una vez más me encuentro escribiendo por aquí. Hoy quiero escribir sobre lo importante que es pensar sobre nuestros problemas emocionales y psicológicos, encontrar la paz, la solución a lo que nos lastima.

Muchas veces le damos mil vueltas a un problema porque nos da flojera y miedo sentarnos un momento a pensar o mejor dicho a reflexionar.

Reflexionar es lo que hace que el ser humano se distinga de otros seres vivos, o al menos eso es lo que creemos porque dudo mucho que los animales no reflexionen o tengan razonamientos complejos. Entonces, deberíamos de utilizar la reflexión como una ayuda a nuestros corazones a encontrar la paz y saber manejar el dolor que sentimos cuando algo nos lastima, pero no siempre es fácil; adentrarnos en lo más profundo de nuestros sentimientos puede ser muy riesgoso.

Pensar en lo que me entristece, para mí, es como abrir la Caja de Pandora, puedo encontrar secretos maravillosos que me ayuden a conocerme más, o todo lo contrario, puedo sacar todos los demonios que viven en lo más profundo y tenebroso de mi ser, lastimarme y lo peor lastimar a otras personas. Sin embargo, pensar es lo que me salva de mis tristezas, arreglar lo que hay dentro de mi mente, sanar los dolores al encontrar alguna práctica solución a mis preocupaciones y por qué no hasta poder intuir lo que puede pasar si estoy haciendo algo mal.

La mente no tiene límites y si podemos guiar bien nuestras emociones con base en nuestros pensamientos entonces todo marchará bien, no hay que dejar que el onojo y los impulsos emocionales nos gobiernen o todo se volverá un caos. Ahora bien, si la mente no tiene límites, imagina el poder que tiene, imagina por un momento contar con un arma que no tenga límites y usarla para luchar contra tus propios demonios.

Algo práctico que podemos hacer es que en algún momento de nuestro estresante día ya sea en la noche o en la tarde, en esos 5 minutos libres que todo mundo deberíamos de tener, sentarnos o acostarnos con calma y hacer una retrospectiva de lo que fue nuestro día y recordar las emociones que sentimos. A lo mejor nos enojamos por algo y fuimos muy impulsivos e irracionales, entonces al reflexionar sobre dicho problema sabremos que nos portamos mal, y probablemente debamos pedir una disculpa, las cosas seguro mejorarán porque habremos aprendido a no ser tan impulsivos. A lo mejor algo nos hizo muy felices y en ese momento no tuvimos el tiempo de asimilarlo pero pensándolo con calma sabremos que si volvemos a hacer lo que nos hizo felices seguramente nos dará más felicidad.

Debemos estudiarnos a nosotros mismos, aprender de nuestros propios errores porque así estaremos preparados para la próxima vez que nos pasen cosas malas, ya sabremos cómo fue que nos equivocamos anteriormente y ya habremos pensado cómo debemos actuar.

Leí esta frase uno de estos días:

“El error es lo más humano que existe, no seas tan perfecto, ¡equivócate y aprende!”

Espero que esta frase, así como este post, te hagan reflexionar sobre tus propios conflictos y recuerda: Equivócate, reflexiona y aprende de tus errores.

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~ por Diego Alexandros en 16 de julio de 2012.

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